Sueños de Eternidad

LXI (61)

Presagios.
Oscuras y negras, las nubes, en el horizonte.
Cuervos opacos y buitres, en el páramo.
En el viento del sur, polvo.
Y la luz huye del mundo,
el sol no muestra su cara,
la muerte envía sus siervos,
la peste, a la puerta, llama.
Avisos de un tiempo maldito,
del final del tiempo de los vivos,
del ocaso del tiempo de los malditos,
del último sueño del tiempo vivo.
Pero una estrella todavía brilla,
una perla sueña en futuro:
la puerta sigue abierta.

Nauta

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