NAVEGANTES DE LA PLUMA

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POEMAS PERDIDOS

EL VACÍO DE MI TRISTEZA

A Iván

Mi mirada se pierde en el vacío
y en el abismo busco el brillo de tus ojos;
entonces siento que una lágrima brota
dentro de mi alma amante,
cuando la tristeza anida en mi pecho.
Tu pelo rizado evoca en mí recuerdos,
también recuerdo tu rostro de delicada porcelana,
esa sonrisa que me embruja
esos cálidos abrazos en estas frías noches,
y una sonrisa se dibuja en mi cara.
Quisiera salir a buscarte, mi princesa,
pero un abismo a los dos nos separa,
y es en noches como ésta
cuando mi mirada se pierde en el vacío.


CALLÉ

"Aquello que nunca dije" (Santiago Blas)

Aquello que callé por miedo
y no supe decir a tiempo.
Todas esas palabras que callé
por falta de madurez.
Todas esas que hoy quiero gritar
para que todo el mundo sepa
que un día te quise con locura
y hoy te quiero con moderación.
Esas que nunca llegaron a ti
porque dices que para ti yo no soy nada.
Tú fuiste mi motivo para sonreír
y ahora lo eres de mi amargura.
Aquellas que ahora confieso a un diario
como si de mi confesor se tratara.
Aquellas que un día te hicieron infeliz
hoy podrían hacerte sonreír.


ALMA HERIDA

Llevo el alma herida
por un desprecio, un vacío.
Llevo el alma herida
por palabras punzantes
que se clavan en mi pecho
como viles cuchillas.
Llevo el alma herida,
hecha jirones de dolor.
Miro tus ojos perdidos
en mundos de tristeza y llanto,
mas quiero sonreír,
aunque tu mirada me derrota
y caigo olvidada
en la playa de mi lucha.
Llevo el alma herida.


EN TU PECHO

En tu pecho.
Me dormí en tu pecho
sintiendo el latido de tu corazón.
Y entre tus brazos encuentro
el abrigo de la noche fría.
En tu pecho me dormí
como una brisa que juega
con mi cuerpo cansado.
Me dormí en tu pecho
buscando el reposo
para un viejo trovador.
Me dormí en tu pecho
sabiendo que estas a mi lado.
Me dormí en tu pecho.


RECORDÁNDOTE

Sigo mirando el horizonte
esperando tu regreso.
Soy como el caminante
esperando llegar al final
de su largo camino.
Seguiré mi horizonte
como la niña
que ha perdido su ilusión.
Miraré el horizonte
para ver esa estrella azul
que me recuerda tus ojos.
Sigo mirando el horizonte
esperando sentir el calor
de tu pecho sobre el mío.
Sigo mirando el horizonte
esperando tu regreso.


NOSTALGIA

El crujir de la madera
me hizo recordar el tiempo
que pasamos juntos
charlando junto al fuego.
Risas, besos, caricias
de noches sin sueño.
Y ahora miro la vieja mecedora
tan vacía, triste y sola
que hace preguntarme:
¿ Donde está ese tiempo
en que nos juramos
en promesa de amor eterno
¿Estar siempre juntos?
Y no entiendo por qué
el tiempo se te llevó,
y yo sigo aquí despierto
mientras tú duermes
bajo aquel viejo olmo
de este frío cementerio.


EL ECO DE TU NOMBRE

Y en la calma
del silencio susurré
tu nombre,
para que la noche
lleve hasta ti
el sonido de mi voz.
Y en la calma
de otros brazos
creerás oír mi nombre,
pero sólo será el eco
del silencio de un susurro,
de una herida aún abierta
y entonces entenderás
que aún me amas.
Sólo seré un fantasma
de tu pasado
y en la calma
del silencio susurrarás
mi nombre.


ESA CALMA QUE TANTO ME DAS

"Tu mirada vuela, vuela al viento vuela".
Manolo García.

A Emilio Gómez

Dame la calma
de un pasado perdido.
Dame el aire que despierte
el alma dormida del tiempo.
Dame la mirada
que regalas al mundo.
dame esa mirada
que se esconde en un beso,
esa mirada que no se ve
y se siente dentro.
Dame el rumbo
que marca tu corazón.
dame esa mirada
que se esconde tras tu pena.
Dame de nuevo la calma.


Sentado en el rompeolas
con la mirada perdida
observo la inmensidad del mar.
Quisiera que estuvieras aquí
a mi lado como lo estuviste
cuando tu y yo nos queríamos,
y quisiera poder entender
esa tempestad que ha nacido
entre nosotros y nuestros sueños.
Sentado en el rompeolas
con la mirada perdida
observo la inmensidad del mar.
Busco entre mis pocos recuerdos
uno que no me lleve a la angustia.
Mientras que siento romper
las olas contra las rocas
y siento el agua salada
mezclarse con el sabor amargo
de este mar de lágrimas
que no cesan de brotar.
Sentado en el rompeolas
con la mirada perdida
observo la inmensidad del mar.


CUANDO EL MIRLO TRAIGA
LAS LLAVES DEL DOLOR

El sol me despierta
con un triste quejido
que rompe el alma,
evocándome historias
de un pasado lejano,
abriéndome con sus llaves
la caja del dolor.
Resaca de añoranza,
que me trae su recuerdo,
como un mirlo azul.
Al que un día amé
con tierna adoración.
El sol me despierta
con un triste quejido
que me rompe el alma.


EL PODER DE TU MIRADA

Me paré en tu mirada
por un instante fugaz.
Y sentí tus manos
jugando en mi cuerpo.
Sentí el dulce escalofrío
que produce el roce de tus manos.
En un momento deje caer la ropa
sobre el suelo del cuarto.
Me deje arrastrar al paraíso
de caricias y ternuras,
de pasiones desenfrenadas.
Para despertarme al despuntar el día
y ver que tu aún sigues en mi cama.
Me pare un instante en tu mirada
para ver que tenía un trozo de cielo.


DIEZ ROSAS

"Hay rosas en la carretera"
El Frente.

Diez rosas
Éste es el testamento de un hombre
que quiso ser feliz y no lo supo ser.
Una rosa para los labios
que un día besé con pasión
como rocío de un nuevo amanecer.
Dos rosas para las caricias
que un día le regalé
esperando su grata sonrisa.
Tres rosas para las obligaciones
que dejé de hacer para verla
dándome así la calma que necesitaba.
Cuatro rosas para lo que no supe darle
cuando ella más me necesitaba
y lloraba en silencio su tristeza.
Cinco rosas por un nombre
que es religión, y mi plegaria,
la imagen que venero ante un altar.
Seis rosas para esta herida
en medio de mi pecho
que me lleva a la locura.
Siete rosas para los amigos
que sólo quisieron hacerme reír
en los momentos más bajos.
Ocho rosas para las canciones
que me llegaron a emocionar
y aún resuenan en mi alma.
Nueve rosas que nunca le daré
para que sus espinas no se claven
en su frío corazón.
Diez rosas para todos mis errores
que ahora me persiguen
como fantasmas de mi pasado.
Pero mirarme de nuevo
y a pesar de mi tristeza,
aún estoy de pie ante la vida.


EN LAS MANOS DE UN POETA

En las manos de un poeta.
Cuando el camino es amargo
y la lucha contigo mismo es dura.
Las más dulces palabras
como bálsamo para curar las heridas.
Palabras que se hacen hermosas
en las manos del poeta,
que llenan corazones desterrados
haciendo del destierro
una carga más ligera.

Sonia Tolosana

 

 

 

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