NAVEGANTES DE LA PLUMA

Nº 16 - JUNIO 2006
ÁNGELES Y DEMONIOS

CCCLXX

La luna de otoño
busca con ojos tristes
a los hombres locos
que creen en leyendas.
Pero la ciudad podrida,
conjurada contra ellos,
los esconde, perversa,
con manos de humo y luces.
Y la diosa llora
lágrimas estelares
que unos pocos recogen
entre notas y versos.

Nauta


CÓMPLICE EN SILENCIO

Cuando un vacío de gente
me rodea y no comprendo
y las luces inconexas
al brillar me dejan ciego.

Cuando el sonido revienta
entre el humo más intenso
y los líquidos se vierten
en el alma del sediento.

Cuando vuelven mis demonios
como cómplice en silencio
apareces junto a mí
y me brindas tus recuerdos.

Al calor de los codazos
en las barras sin asientos
o en las miradas furtivas
de inconfesables deseos.

Soy caminante de sombras
un ave de extraño vuelo;
soy el mismo que alejaste
de tu vida, sonriendo.

Lo evidente no es trivial;
afirmar resulta incierto
cuando tus ojos vigilan
y mi razón está en juego.

Despiértame del alcohol;
tengo tanto, tanto sueño
que no consigo dormir:
me obligas a estar atento.

Protégeme del final
de otra noche en el infierno.
Aléjame de la trampa
o caeré por ti de nuevo.

Christian Glaría


A UN ÁNGEL

"La voz de un ángel."
Gabriel Sopeña.

Cuando oí tu voz,
creí escuchar
la voz de un ángel
que hablaba directo a mi corazón;
ángel sin alas,
¿de dónde has venido
para conquistar así
este pobre corazón?
Ángel de alegre cara
y mirada triste,
porque sin conocerme
me quitaste el corazón
mientras suspirabas por otra;
ángel de mirada triste,
¿por qué me hiciste desdichada
si en mi pecho ardía la chispa del amor?
Tu mirada se centro en mí
una tarde de verano y,
sin más, dije lo que conocía de esa....
Todo paso tan deprisa que
cuando reaccioné
fue cuando tus labios
humedecían los míos.

Sonia Tolosana


CDLI

En la soledad azul
de este parque nocturno
descubro todas las luces
teñidas de luna.
Mi paso cadencioso
de setos y flores dormidas
busca las respuestas
escondidas en la niebla.
Pero solamente encuentro
vaporosos fantasmas
que agrupados en las farolas
me saludan con su mano.

Nauta


HOY COMO AYER

Hallábase Padre Adán
complacido y complaciente
feliz en el Paraíso.
(Nadie intuye el gozo breve…)

“Hijo mío”, dijo Dios
“No te fíes de tu suerte:
en los campos del Edén
nada es lo que parece…
En un instante fatal
cuando menos te lo esperes
te visitará el amor
disfrazado de serpiente.”

Pero el hombre sonrió.
“Yo soy demasiado fuerte;
nada podrá perturbarme.”

Y continuó alegremente.

Paseaba sin pesares
suponiendo para siempre
aquella dulce existencia.
(¡Qué bello es ser inocente!)

“Ven aquí”, le dijo Eva
“Si me abrazas tiernamente
descubrirás algo nuevo;
sólo tienes que atreverte…”

Y nuestro Padre ancestral
como tamaño valiente
sucumbió a la tentación
y se enmarañó en sus redes.

“¿No te dije?”, dijo Dios
“¿No tenías suficiente
con estos bellos paisajes?
¡La carne no te conviene!”

Y enfadado como estaba
les endosó dos billetes
de sólo ida a la Tierra.
“Tenéis que ser consecuentes:
creced y multiplicaos.
Ya conocéis el juguete…”

Desde entonces hasta ahora
todo ha sido diferente;
lejos quedan esos días
de felicidad tan breve.

Somos ángeles sin rumbo
y el sudor de nuestra frente
no alcanza para explicar
lo que el corazón no entiende.

Por el día nos movemos
cansados e inapetentes
y velamos por la noche.
Sufrimos por las mujeres.

¿Me querrá o no me querrá?
¿Debo mostrarme paciente
o emprendedor como pocos?
¿Feroz o más bien inerme?

Inútil buscar respuesta
a cuestiones tan ingentes.
Tal será nuestro castigo
por hacer lo que no debes…

Christian Glaría


DXLIX

La luna asciende
con el color de los huesos,
amarilla de cadáveres
todavía sin rostro.
En sus ojos tristes
advierto los sueños
que profetizan
el hierro que arde.
Su faz avejentada
lo ha visto todo,
me lo cuenta sin palabras
en esta noche fría.
Sus silencios vierten
la verdad en mi alma
y lloro por sus hijos
cuando ella no puede.

Nauta


SILENCIO

Silencio
es tu ausencia que me desgarra poco a poco.
Silencio
es la inocencia de una niña
que desaparecerá cuando crezca antes de tiempo.
Silencio
es la soledad de quien no tiene a donde ir.
Silencio
es cuando lloras sola en mitad de la noche.
Silencio
es tu vida marchitándose ante mis ojos.
Silencio
es la flor que nunca crecerá.
Silencio
es tu mirada a punto de quebrarse.
Silencio
es tu felicidad negada
entre insultos y palizas.
Silencio.

Emilio Gómez


CDXIV

He sentido en nocturnos
las yemas de tus dedos
creciendo por mi espalda
y un cálido susurro
que me transporta lejos
deslizando muy cerca.
Una suave mejilla
que baila los compases
sin música audible
y el más profundo sueño
en que quizá despierte
algún día.

Nauta


Primera parte - Índice

 

 

 

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