NAVEGANTES DE LA PLUMA

Nº 18 - MAYO 2007
CUENTOS Y LEYENDAS

VIAJERO ERRANTE

Viajero que has recorrido tan largo y fatigoso camino,
únete a nosotros en esta bella noche,
pues todos juntos podremos contar historias
al calor de un buen fuego.
Sus llamas te harán encontrar la serenidad
que tanto tiempo has ansiado liberar,
y de tus labios saldrán hermosas palabras
llenas de luz y esperanza.
Aquí junto al mar surgirán relatos
donde la existencia ha de resultar más liviana.
Deléitanos con tus aventuras, noble extranjero,
y permítenos aprender con tu sabiduría,
pues rico es quien es grande de espíritu.
Siéntate y haz que soñemos con tus historias,
no tengas miedo, pues bien arropado estarás.
La luna se ha vestido de gala esta noche
y la tierra nos proporcionara con agrado su hogar,
donde imaginaremos historias imposibles,
donde aprenderemos a escuchar,
donde esperaremos ser más sabios.
Que guarden silencio las revoltosas estrellas,
que las olas del mar toquen la música que necesitamos.
Te has ganado nuestra atención, querido viajero.
Comienza a contar la historia que ansiamos escuchar.

Emilio Gómez


CDXCVII

Has subido al árbol,
escalado cada rama
en la oscuridad
de esta intensa noche
y llamado en voz queda
a ese postigo verde.
Han pasado los instantes
en silencio encadenados
y has repetido varias veces
la palabra más preciada;
tan solo la luna
la ha escuchado.
Y tu garganta seca
ha guardado tus versos
de trovador maldito
y lágrimas saladas
han acompañado
tu vuelta a casa.

Nauta


EL SECRETO DE LA LUNA

Allí estaba como cada año. Era de noche, como cuando la conoció. Aquella noche de plenilunio en la que su amada Luna estaba más hermosa. En ese mismo momento, cruzaría por su lado el más bello ser que él hubiera podido soñar o imaginar jamás.

Era un sueño prohibido. Era una locura, era lo que él siempre buscó pero no podía ser cierto. Pero estaba ante el animal más bello del mundo. Era una mujer perfecta. Vale, no era la mujer diez, pero que importaba, era su sueño hecho realidad.

Como cada año en la misma fecha iba a recordar esa noche y a preguntar el por qué de su mala suerte.

¿Por que tenia que disfrutarla sólo como amiga? No quería eso. Quería besarla poseerla, sentir el tacto de su piel, ver amanecer junto a ella, pero no podía ser era su amiga. Era su más dulce pecado, su más deseada locura.

-Dime Luna, ¿Por qué? Contéstame, dime –le increpaba a la Luna esperando una respuesta lógica.

Pero lo que él no sospechaba es que su amada Luna sufría un gran penar que le producía un gran dolor.

-Venga, ¿por qué no contestas? -le gritaba como si estuviera gritando a un amigo por un error.

Cuando de repente, algo se situó a su lado, algo con un brillo casi metálico pero con algo que le era familiar.

-¿Quién eres? -le preguntó con un tono de voz que casi podía denotar su asombro y su miedo a la vez.

-Vaya, no me reconoces, tanto tiempo admirándome y ahora no me reconoces. ¿Sabes? Me entristece que no sepas quien soy –le dijo la hermosa mujer.

-Perdóname, pero hay algo en ti que me resulta familiar –le contestó casi en un hilillo de voz.

-Es lógico, ya que mi forma más habitual de representarme es la que ves en el cielo. Yo soy el alma de...

-No digas más. Eres la Luna.

-Sí, la misma que tanto admiras. En muy pocas ocasiones me presento de esta manera.

-Entonces, ¿por qué te puedo ver como una hermosa mujer?

-Gracias por tu cumplido, pero si me ves así, es que hay algo que tengo que hablar contigo.

-¿Qué tiene que hablar la Luna con este simple mortal para que te presentes ante mí como una mujer de carne y hueso se tratase?

-Llevas muchos años en noches como esta haciéndome la misma pregunta y hoy ya no he podido soportar más tus gritos y tu reproche y mi pena. Me he visto obligada a presentarme ante ti.

-¿Qué pena te pude afligir a ti si todo el mundo te quiere y.....?

-Deja que termine la frase. Ya me la conozco. Todo el mundo me quiere y me admira.

-Sí, eso, pero...

-¡Ay, mi querido Tomás! Perdón, Tommy, ¿ves? ni tú ni nadie sabéis realmente como soy...

-Si tú eres...

-Sí otro tópico. ¡Qué típico! Soy la compañera, la amante fiel de bohemios, poetas, locos, vagabundos, y testigo fiel de los encuentros furtivos de los amantes. Pero alguien ha pensado que yo igual tengo sentimientos y un corazón.

-Pero todos sabemos que tu pareja, tu amante más fiel, es el Sol.

-Sí, qué bonito es tener de pareja a el Sol, pero es triste que sólo nos podamos amar cuando hay un eclipse total de Sol.

-Ya, debe ser duro, pero no veo qué pesar puedes tener.

-Ay, estos humanos... hay que explicárselo todo. No has visto todavía el penar que tengo. Creo que es sencillo de ver, ya que yo, desde hace años te estoy amando, he visto cómo tenías novias, cómo te has casado y has formado una familia, cómo te has encariñado de una amiga que es sólo una amiga.

-No entiendo lo que me quieres decir.

-Creo que es fácil de entender y aún más de comprender que yo te amo desde que eras muy pequeño y por las noches en las que yo asomaba en el cielo de tu querida Córdoba y te quedabas embelesado mirándome.

-Pero yo sí que te amo y tú lo s...

-Calla, porque eso no es así. No es lo mismo admirar, que es lo que tú siempre has hecho, que amor. Amor es lo que yo siempre he sentido por ti.

-No sabía nada. Dime cómo puedo compensarte. Tiene que haber alguna manera de hacerlo...

-Sabes, me gustaría que existiera una manera, pero no sé cuál, ni siquiera puedo pensar en una para poder despedirme de ti.

Mientras la Luna decía esto, el pobre Tomás volvió la cara para que no le viera tragarse las lágrimas que querían brotar de sus ojos.

-Mírame a los ojos, por favor –le dijo la Luna.

-No puedo, no quiero que me veas llorar –le contestó entre sollozos.

-No te preocupes. Te he visto llorar de crío y eso es lo que creo que me enamoró de ti.

-¿Cómo dices?

-Sí, lo que oyes, eso es lo que me gusta de ti, que no escondes tus sentimientos y eso lo admiro de un hombre.

-Gracias por tu sinceridad.

-Así que mírame sin miedo y déjame que te dé un beso antes de marcharme.

-¿Te puedo pedir un favor? ¿Me dejarás que te dé un abrazo y si tú quisieras dejar que te amara como nunca nadie lo ha hecho?

-Te agradezco tu oferta, pero sí que me puedes dar ese abrazo ya que no puedo estar mucho más tiempo aquí.

Los dos se miraron en silencio y con mucha calma se fundieron en un largo y cálido abrazo.

Él depositó un beso en su mejilla mientras le susurraba algo al oído que hizo ruborizar a la Luna.

-No te preocupes, éste será mi secreto, perdón, nuestro secreto.

Él se quedó en el mismo sitio, paralizado viendo cómo desaparecía ante su vista. Fue entonces cuando se dio cuenta que esa fecha a partir de entonces ya no sería igual.

Sonia Tolosana


DCLXXVII

La montaña roja.
Una puerta abierta
tan sólo un instante.
El fuego de un hogar
se vislumbra lejos
y se apaga pronto
cuando las sombras grises
regresan a casa.
El momento justo
que algunos buscan
donde todo tiene
sentido completo
pese a los imposibles.
Una puerta roja
tan sólo un instante.
La montaña abierta.

Nauta


MI ESTRELLA

Siendo niño caminé
hacia una playa desierta
con mi querido juguete
una tarde de tormenta.

Me detuve frente al mar;
respiré la brisa fresca
y con calma y gran cuidado
comencé a soltar la cuerda.

“Nada podría volar
más alto que mi cometa…”

pensé mientras la miraba
orgulloso de su estela.

Pero llegó un fuerte viento
y su coraje sin tregua
la arrebató de mis manos;
comenzó a jugar con ella.

Y yo me quedé mirando
incapaz de detenerla
como no pude evitar
una lágrima en la arena.

Aunque han pasado los años
una voz dentro golpea;
es el niño que hay en mí
que todavía recuerda.

No olvida los días tristes.
Su frágil corazón piensa
en aquella tarde gris
en que perdió su cometa.

Pero a pesar del dolor
una ilusión le consuela:
consiguió llegar más alto
y brillar como una estrella.

Christian Glaría


DCVIII

Busqué un sueño anoche.
Mis pasos trazaron
una ruta fantástica
en la ciudad dormida
que nos vio besarnos.
En silencio recorrí
las calles urbanas
oyendo los tacones
de tus alegres zapatos.
En soledad disfruté
de tu verbo dulce
que hablaba del cielo
que obraríamos juntos.
En la sala oscura
del teatro de luces
sentí tu mano de nuevo
llena de emociones.
Y en el regreso
bajo la luna blanca
ame tu rostro suave
en un fuerte abrazo.
Soñé
pero aún no has vuelto.

Nauta


METAL QUEBRADO

Suenan las trompetas. Se siente el miedo en nuestros rostros. Semblantes serios y tensos. Espadas desenvainadas y listas para la acción. Unos rezan. Otros piensan en sus familias. No hay tiempo para echarse atrás. Todos aguardamos la señal. La tensión crece por momentos. Para algunos seremos héroes y para otros, sólo víctimas. Al galope el comandante avanza. Solo basta una mirada. La suerte esta echada. Arranca impetuoso presto a la batalla. Le seguimos sin dudar. La batalla da comienzo. Pocos saldremos de allí con vida.

Las espadas golpean con fuerza. La furia se desata. La sangre tiñe de rojo todo el valle. El ejército enemigo se abre paso sin piedad. Se sienten superiores. Todo se resuelve en unos breves minutos. Saben que no pueden perder. Atacan con todo lo que tienen. Sangre. Arena. Mis niños. Metal quebrado. Mi adorable y querida esposa. Dolor que no cesa. Heridas mortales. Mis camaradas. Mis amigos. Mi futuro.

La oscuridad se cierne sobre mí. Todo acaba en este momento. Es el fin.

La batalla ha concluido. El enemigo se retira victorioso. Yazco tendido en el suelo. Mis heridas son fatales. Sé que no me queda mucho tiempo. Miro alrededor por última vez. Todos están muertos. Mis compañeros de armas. Mis amigos. Mis hermanos. En mi agonía, mi último pensamiento es para ti. Lamento no poder ver cómo crecen nuestros hijos. Es el final de todo. Ya no me quedan más fuerzas.

Adiós.

Emilio Gómez


LA CULPA

La madrugada te acoge
como siempre, tan despacio
cuando las gotas amargas
te mancillan entre tragos.

Hace frío en la ciudad
en sus luces, en sus barrios
y en las cuencas de tus ojos
confundidos y apagados.

Hay sonidos estridentes
el color del desengaño
mil promesas y mentiras:
lo que tú tanto has llorado.

Y sentada en una esquina
rodeada por extraños
te consuelas en alcohol
de tristeza destilado.

Recuerdas las mil plegarias
los desprecios, los halagos
ilusiones destrozadas
víctimas del desencanto.

Enganchada a una cadena
de invisible y fuerte lazo
te adormeces en el humo
que alimenta tu cansancio.

Es inútil ser valiente
pretender no ser esclavo
del momento que no vives
del silencio edulcorado.

Pasan muy lentas las horas;
la gente se va marchando
hasta quedar sólo tú
indefensa ante el naufragio.

Y en la hora de cerrar
con el pulso desgastado
buscarás en la penumbra
la silueta de un cigarro.

Cogerás tu viejo abrigo
sonreirás al encargado
al buscar otra salida
que te acune en su regazo.

Es de nuevo el exterior;
es el comienzo del llanto.

Christian Glaría


LOS OLVIDADOS

En este frío mausoleo
yacen todos aquellos
que creían en sueños inalcanzables.
Ahora descansan en un estado
de perpetua serenidad,
donde el olvido no es más
que una espesa niebla
que no te deja ver más allá
de lo que dicen los libros de historia.
El tiempo no tiene memoria
y el recuerdo sólo nos deja rastros de humedad,
tibios y casi apagados ecos de eras pretéritas.
Cada mañana que pasa
borra un poco más la imagen de sus rostros,
todos ellos anónimos, todos sin nombre.
Quiero honrar su memoria,
restaurar esa cálida brisa
que el tiempo quiso acallar.
Quiero pensar que algún día
esos sueños se harán por fin realidad.
Una vela he puesto por cada voz
que un día dejó de sonar,
por cada mañana que quedó por descubrir.
Miles de oraciones han salido de mis labios
en este frío y húmedo mausoleo,
esperando que pronto la voz perdida
de sus almas despierte por fin
entre las ruinas de la historia.

Emilio Gómez


LA CUNA

Cuenta la antigua leyenda
que hizo el mundo en seis días
y halló tras eso tu senda
donde ronda de por vida.

Flores en antaño ocaso
rebrotan de tus entrañas
para brillar sin más amo
que la mar que tanto amas.

Espléndida el agua brilla
con torrentes soleados
que suaves besan tu orilla
con cariños añorados.

Abandona tu arenal claro
paseo que todo lo aúna,
farola de enamorados,
nueva villa de la hermosura.

Desde arriba te contemplo
donde admiro tu bahía.
Tu oleaje avanza lento,
la belleza es tu melliza.

Allí mismo es tu castillo
camino, canal y puerto;
se erige grande en tu altillo
donde gozoso me recreo.

Bajo extasiado Gibralfaro
y me encuentro la Alcazaba,
La Merced cruzo embobado...
¿A quién tal bien has hurtado?

De allí hasta tu historia llegan
palomas de oro que te aman,
que tu alto esplendor elevan.
Manca, orgullosa te alzas.

Ante tus antiguas puertas
desfilan seis noches santas
que a tus devotos recuerdan
la pasión de velas castas.

Esa derrota y victoria
alcanzaron tantos genios
aun más allá de tu gloria
mas surgidos de tus sueños.

Dice en la noche la Luna:
querría ser tu vecina.
Te envidian todas las musas
pues tú sí que eres mi niña.

Tomás Gutiérrez


DCLXXXII

Luna llena y viento.
Aroma de duendes
en senda nocturna
tejida con plata.
Silencio de magia
prendido en los pasos
con estrellas claras.
Aliento de niebla
creado en el aire
con palabras blancas.
Fuego de cristales
en el manto oscuro
velado con tallas.
Luna llena y viento.

Nauta


Primera parte - Índice

 

 

 

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