La luz del sol como testigo,
decenas de miradas expectantes,
un paseo casi eterno,
el encuentro de unas manos.
Palabras con voz atrapada,
fuego que salta en el pecho,
metales que portan magia,
el sello de unos labios.
Y mis lágrimas alegres
hablan de los sueños,
de los mejores deseos,
de la eternidad palpable.
Nauta
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