Este ejercicio y otros están en nuestro taller.
Primera propuesta: Paralelismo: repetición de estructuras sintácticas semejantes.
El Hijo permaneció inmóvil y en silencio durante varias horas hasta que sintió que ya no era observado. Entonces regresó a la orilla, se vistió y tomando la espada entre sus manos se dirigió al lugar desde donde Elandelh le había contemplado. La joven Èian ya no se encontraba allí. Él se agachó y acariciando la hierba aplastada suspiró.
¿Qué hizo que el Hijo volviera la noche siguiente al lago? ¿Qué hizo que volviera a bañarse en sus aguas? Quizá sólo quería sabe si el ser que le había estado observando volvería también.
¿Qué hizo que Elandelh volviera la noche siguiente al lago? ¿Qué hizo que volviera a esconderse detrás del mismo árbol? Quizá sólo quería saber si el ser al que había estado observando volvería también.
Y así los dos regresaron a la tercera noche. Y a la cuarta. Y a la quinta. Y a la sexta. Y ninguno de los dos tenía ya miedo.
Dolor,
dolor amargo,
por no tenerte,
porque no me amas.
Dolor,
dulce dolor,
por no olvidarte,
porque yo te amo.
Dolor,
dolor amargo,
por estar cerca,
porque no lo estoy.
Dolor,
dulce dolor,
por lo que siento,
porque te quiero.
Segunda propuesta: Aliteración: repetición del mismo sonidos en breve espacio de tiempo; si persigue la recreación de un sonido real se denomina onomatopeya.
"Eres mía y vendrás a mí. Cristina. MI Cristina"
Fue entonces cuando se despertó. "Un sueño". Se susurró temblorosa mientras un sudor frío se deslizaba por su espalda y lentamente se incorporaba. "Un sueño. Tan sólo un sueño... ¡Tranquilízate!"
Esperó, pero el recuerdo no se desvanecía. ¿Por qué no podía olvidarle? A ese hombre... "¡No, no era un hombre! Sólo era un sueño. Tan solo un sueño..."
Se incorporó. Arrastrándose se refugió en su bata sonrosada. Frío. Tanto frío... Áspero y cortante... ¿Por qué tenía frío?
Cerró la ventana, aunque no recordaba haberla dejado abierta.
Ploc, ploc...
"¡Qué era eso? ¡Qué había sido eso?"
Ploc...
"Agua que gotea... gotas de agua... ¡Tranquilízate! La bañera... Gotas de agua goteando del grifo abierto de la bañera..."
Ploc... Ploc...
Allí se acercó y lentamente descorrió las cortinas del baño.
Entonces se derrumbó. Gimoteando en silencio se arrastró hasta la pared.
No era agua lo que goteaba. Era un sueño. El brumoso recuerdo de un sueño que se deslizaba. Nueve palabras escritas con sangre.
"Eres mía y vendrás a mí. Cristina. MI Cristina"
A través del bosque sigo y sigo,
esquivo árboles, supero obstáculos.
Un soplo de viento constante
susurra sin cesar en mi oído
a veces como masaje al cansado,
a veces como sal en la herida.
Soy consciente de mi condición,
solista en la búsqueda del camino,
sereno en el paso que perderé
no sea que la rama traidora
destroce sin conciencia mi salud
alcanzando mi ya sucio ser.
Se extravió mi razón entre hojas,
la oscuridad de la noche me heló,
un lobo hurtó mi amnistía,
mas las sonrisas de unas flores bastó
junto al sutil empuje del aire
que insufló sabiduría en mi yo.
A través del bosque sigo y sigo,
esquivo árboles, supero obstáculos.
Vivía y dormía, sin callar, sin llorar,
quería y amaba, sin sentir, sin dudar.
Llovía.
La lluvia del llanto descubrió un día
las gotas del lloro, la recorrían.
Reír fue la llave que acalló la lluvia.
Soñó que callaba, sintió que moría.
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