NAVEGANTES DE LA PLUMA

Nº 3 - MARZO 1996

Hay algo que huye y algo que se nos aproxima
con alguna intención.

Hay algo alegre y algo triste que siempre
te espera en el camino.

Hay algo que siempre llega puntual,
nuestra cita con el dolor.

Hay algo que me induce a no ir por ese sendero
que guía la tristeza.

Hay algo que me hace invocar el viaje, la diversión,
el momento.

Hay algo ineludible, me han vuelto a sorprender
en la fiesta del pecado.

Hay algo que no me escogerá,
el rostro de la vejez.

Hay algo que es único y evidente,
el Fin.

Miguel Ángel Benedicto


Crisis demencial
asola mi cabeza.
No sé, ni sé quién soy,
ni por qué estoy.
Pierdo el control,
me duermo loco.
Nadie me rige,
nadie me manda.
Soy libre para siempre.
Volaré alto,
alto y rápido,
rápido hasta que caiga,
porque sé, que algún día,
mi cuerpo se estrellará
reventando en pedazos.
Mis cenizas volverán a volar
y, en todos los sitios,
volveré a estar.
Sé que no estoy muy cuerdo
o, si lo prefieres,
algo loco.
Sólo sé que me pierdo,
entre la negra noche.
Me pierdo solo,
dando alaridos,
haciendo gala
de mis retorcidos instintos.
Al fin y al cabo sólo soy una bestia,
destinada a ser cazada
para saber los mismos infiernos
que me llevaré conmigo
a todos por delante
a quien sea.
Total, volver a morir
para volver a vivir.
¡Ja!

Dobermann for Lilith


TRAICIÓN FILIAL

El famoso noble, alquimista y sabio pensador, al que todos conocen con el nombre de Conde Georgio d'Amix, ha sido dispuesto en presencia de su antiguo amigo, Giussepe de Orleans, emperador de Lucenia, acusado de traición.

He aquí pues su sincera confesión en presencia de su emperador y todos los demas súbditos que forman el reino.

- Sí, sí, sí... Danzad, danzad al viento y gritad hasta la extenuación. ¡Soy lucero de la desdicha! Volad libre en dirección hacia Pandora y regocijaos entre sus carcomidas telas. Acariciad con rabia una y otra vez sus polvorientas maderas y cuando hayáis formado parte de sus amancebados contenidos, decidme si no sois felices. O acaso os sentís desdichados por no ser igual que cualquier mortal del Mundo o por ser distinto a ellos. Es quizá tu semejante quien gobierna tu destino o sois vos mismo, noble amigo.

Golpea con furia la mesa de su emperador y mirándole a los ojos le dice:

- ¡Maldito seáis entre todos los hombres! De qué os sirvió sufrir si no sabéis responder de vuestros errores. ¿Acaso sois un vulgar cobarde que prefiere decir a los demás sus gobiernos y esconderse tras su fragil burbuja de hollín?

Enfurecido se ríe como un loco y continúa diciendo:

- Sí, hermano mío, esconded vuestra cobarde mirada. ¿Acaso veis locura tras ellos o es acaso un recuerdo de vuestras desdichas? Quizá se escondean oscuras sombras que delaten vuestra eternas debilidades por lo que os diré con pena en mi alma que cuando seáis de mi total confianza os podréis llamar amigo mío, mientras tanto os designaré no mas que un vulgar conocido. Bueno, será mejor que vuestra fiera guardia me lleve a mi aposento enjaulado y, si tenéis tiempo, será mejor que reflexionéis sobre lo que os he contado ante vuestra torpeza como humano. Pero recordad, fraterno de Belcebú, debéis tratarme como uno más de vuestros sirvientes y no como un fiel amigo vuestro.

Tras decir aquesto, fue conducido por la guardia hasta los calabozos en espera de obtener respuesta de su sabio amigo.

Jorge Juan Bautista Solano


LOS ÁRBOLES TAMBIÉN SUFREN

Cuando me adentro en el bosque para pensar,
contemplo la belleza de la hermosura, de lo natural.
Voy caminando, despacio, para sentir, oír y contemplar
lo que la naturaleza nos puede dar.
El viento golpea mi cara
y noto una sensación extraña.
El ruido que provoco al pisar la hojarasca,
el murmullo de las aves y la hojarasca
son los únicos sonidos que se oyen en el bosque.

Pero al llegar a lo más profundo del bosque,
me encuentro una horrible visión:
un enorme y viejo roble yace desplomado en el suelo,
destrozado y abatido.
Me pregunto, ¿qué habrá ocurrido?
Y en esos momentos noto un espasmo,
cierro los ojos y me quedo petrificado.
Los espíritus del bosque
quieren que sepa lo que ocurrió.
Vienen a mi mente unas imágenes:
una horrible tormenta
agua, viento y los destructivos rayos.
Los espíritus de los árboles gritan
desesperados piden ayuda pero nadie les escucha.
Oh, no. Lo que más temían ha sucedido, un rayo ha caído.
El roble pronuncia sus últimos susurros,
la tormenta ha pasado
y todos los robles dolidos se han quedado.
Ahora sé que a pesar de la belleza
que rebosa la naturaleza...
los árboles también sufren.

Ángel J. Lara


Y la noche se convirtió en mi cómplice,
en mi única amiga,
aquella con la única que podía contar,
mientras le ofrecía mis lágrimas
y mis sueños perdidos.
La luna me miraba quizá con ternura,
quizá con una comprensión sin compromiso,
compadeciéndome del amor que no me quiso.
¿En qué podía soñar ya?

Cuánto tiempo dedicado, cuántos sueños ofrecidos
para ver al final muertos
en un cruento sacrificio.
Ya no era dueño de mi misma persona
y mi única cara es una condena
a mi propio corazón.
Corazón, corazón, que me hiciste perder la razón.
Corazón, corazón, que me hiciste perder la cabeza.
Corazón, corazón, sufre ahora la condena
por esta extraña obsesión.

Fuego por mis venas,
quemaban mi piel, mi cuerpo, mi alma.
El demonio era mi fiel estampa
y aquel destino una perniciosa trampa.

No mueras, no mueras, no mueras.
Vive para recordar
que quizá ya no encuentres
un amor o una ilusión más sana.
Pero tendrás que vivir aunque sólo sea
para vivir una condena, la peor condena,
la esperanza.

Antonio Ullod


Al mirar hacia arriba presiento.
La tarde cae al olvido de la noche y la miro desde abajo.
Mientras, presiento que las suelas de mis zapatos
no pisarán más tu casa.
Antes los árboles parecían de caramelo y las flores de chocolate.
¡Un cuento!
Tiraba líneas desde mi ventana y sonreía al marco del cuadro.
Levantaba las baldosas buscando las sonrisas que presentía.
Ahora miro desde abajo, definitivamente me olvidaré de esta noche,
de tu amor envuelto en cubitos de hielo.
Me perderé en este presentimiento.

Gema Martínez


La imaginación se esconde en ciertos silencios.
Amanece y la mente despierta a la realidad del sueño.
La imaginación se escapa
por el desagüe del baño.
Nadie sabe de ella, ni de su memoria.

A ti, viajero sin viajes, te entrego mi maleta de sueños.
Cantados a la luna de una noche imaginada en el reino de la ilusión.
Las calles están tristes, de su cosecha de indiferencia,
de pasos sin ganas y de sonrisas acolchadas.

Debajo, tras el asfalto, la tierra susurra a las aceras,
su antigua cosecha de flores, de árboles.

De vez en cuando, las aceras enmudecen, palidecen,
niegan el paso, se empachan de sí mismas.
Callan esperando, no saben qué, pero esperando.

Gema Martínez


PENSAMIENTO

Hoy, vuelvo a sentarme en esta silla, la cual parece que se ríe de mí; comienzo con un suave desperezamiento y sigo mirando por la pequeña ventana.

Como un robot bien enseñado, abro el paquete de cigarrillos rubios, hurgo impaciente con el dedo, encuentro uno y, mirando el lugar de posición del filtro, se introduce casi solo entre mis labios. Ahora está preso. Aprieto con rabia el encendedor, convirtiéndose en mi complica para darle un fin a la vida del tóxico tabaco.

Comienza a fluir el humo, ese humo que todo fumador sabe que es malo y, creyendo desinquietar nuestros nervios, los altera aún más. Aspiro una fuerte calada, mientras el recuerdo se adueña de mi mente y la nostalgia invade mis ojos, haciendo que goteen suave pero constantemente, al igual que un grifo mal cerrado.

Dicen que las heridas las cura el tiempo. De repente, sin saber el porqué correcto, miro el reloj, ha sido escaso el rato pasado, el cual sigo malgastando y no intento evitarlo, sabiendo que algún día, buscaré en el mañana desesperadamente. Sólo vivo el presente, tal vez mañana no esté aquí, quizá esta noche no sea sólo un vago sueño. Y al despertar, vuelva a estar con mi mayor enemiga, la cual acompañada de nostalgia, recuerdos, dolor y lo más horrible, vacío interno, se apodere de mi alma, aunque deje mi cuerpo. No tendré miedo porque he aprendido que soy la única que no te miente.

Por eso, dejaré que firme su nombre en la almohada y lo adorne con pétalos de rosas, suave pero dolorosamente poniendo así:

Siempre tuya,

La Soledad.

Beyka


Seguiré llorando en la noche
y te maldeciré porque el dolor se me sale
y me envuelve caprichoso.

Seguiré alimentando mi pena
mientras quiera hacerte mío.
Y es que es verdad que te quiero,
pero te odio, te odio porque te amo demasiado.
Ya ni orgullo me queda porque es tuyo,
ni sonrisas tengo
porque ya no puedor mirate a los ojos
y ocultarme tras ellos.
Mi dolor es más grande que todo eso,
es la cobardía de la mujer que te ama en silencio
y calla su secreto para verte de nuevo
y no tener que bajar la cabeza.

Sí, es verdad que te quiero pero te odio,
te odio porque te amo demasiado;
y mientras,
seguiré llorando en la noche.

Namaste


DULCE DESEO DE AMAR

Te has asomado al otoño de flores azules,
has abuerto los ojos claros del sentido
para verte en ellos una vez más
y en la niebla densa de la luna
has visto desvanecerse una palabra,
allí estás tú, destrás de un verso anónimo,
escondida en los ténues hilos de luz
que desgarran el crepúsculo.

Te has asomado al otoño de la hierba húmeda
para poder deslizarte lentamente
entre las hojas quebradas del viento y el silencio,
allí estás tú,
en el oscuro de la nada compartida,
en el sueño ambiguo
que, como cada anochecer,
no se alcanza.

Guillermo Ruiz


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