Miré al frente y no vi nada:
sólo un desierto interminable,
un páramo lleno de fantasmas.
Indeciso, contuve el paso,
no sabiendo si arriesgarme
bajo el sol del invierno.
Mis ojos buscaron una señal
y buscando, se perdieron
llegando hasta el horizonte.
Tomé valor y cerré los ojos,
un paso detrás de otro,
el viento soplaba en la frente.
Abrí entonces mis ojos;
mi mirada, recorrió el paisaje;
el futuro: presente, obra mía.
Nauta
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