Sueños de Eternidad

CCLXXIX (279)

Tus manos hablan con aire,
me susurran las palabras
y revuelven mi cabello.
Con los dedos me describes
en una escultura viva
que necesita tu aliento.
Con ojos cerrados, veo;
sin oír nada entiendo
todo lo que tú me dices.
Rodeado por tus brazos
el tacto habla y comprende
sin ningún otro sentido.

Nauta

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