En todas mis huidas
de soñador loco
busqué los caminos
que nadie trazara.
Seguí las estrellas
perdidas en mundos
ocultos y subterráneos
para rescatarlas
de las manos ávidas
de dioses sin alma.
Entregué mi vida,
desterrada la pereza,
a una imposible causa
de pocos adeptos.
Luché por las ideas
y pese a las espinas
disfruté del olor
de las rosas blancas.
Nauta
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