Sueños de Eternidad

CCCXCVII (397)

En mis manos
conjuro los sueños
que se me prohíben.
Cada noche
busco en la caricia
de la sábana
una piel
que está distante,
que nunca llega.
Hasta que
en el espacio
entre la vigilia y el sueño...
y el sueño,
encuentro una mano
que me acoge.

Nauta

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