Miles de coches cruzan raudos
las asfálticas sendas negras
junto a un corazón que sueña.
Un minuto,
tan solo.
Gentes recorren ignorantes
la senda de baldosas grises
cerca de quien las ve doradas.
Un minuto,
tan solo.
Urbanos se pasean ciegos
sin ver el lugar acordado
para un encuentro y su encanto.
Un minuto,
tan solo,
para abrazos siempre esperados
y caricias llenas de besos,
para juntos vencer al tiempo.
Nauta
Puedes contactar conmigo en: maese_j@hotmail.com