Sueños de Eternidad

CDXCVII (497)

Has subido al árbol,
escalado cada rama
en la oscuridad
de esta intensa noche
y llamado en voz queda
a ese postigo verde.
Han pasado los instantes
en silencio encadenados
y has repetido varias veces
la palabra más preciada;
tan solo la luna
la ha escuchado.
Y tu garganta seca
ha guardado tus versos
de trovador maldito
y lágrimas saladas
han acompañado
tu vuelta a casa.

Nauta

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