Sueños de Eternidad

CDXCV (495)

La tarde cayendo,
pero no importa:
las palabras se oyen,
los gestos se adivinan.
Tan sólo dos,
y aunque hubiera otros,
una niebla de olvido
cubriría sus voces.
El tiempo no importa,
la noche llega
pero no es un astro
lo que cerca brilla.

Nauta

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