Sueños de Eternidad

CDXCII (492)

Estoy maldito,
siempre tan solo,
sin nadie.
Toda palabra,
es siempre inútil,
no alcanzo
nunca la luz
de las estrellas
que guían.
De nuevo intento
cruzar el límite
verter
la dulce copa
mas solo logro
silencios.
Quizá algún día
aprenda el sino:
sin nadie.

Nauta

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