Sueños de Eternidad

CDXXV (425)

En tus manos,
los leves roces que buscan
un encuentro cálido
que llena este instante
con el absoluto.
Las yemas de los dedos
marcan los límites
de cinco sentidos que convergen
en un nudo tejido
por los que nunca olvidan.
Fijando el sueño
con las caricias
en el dorso sensible
todo es suficiente
para quien es feliz.

Nauta

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