Sueños de Eternidad

XXV (25)

El bosque se agitaba en su sueño eterno.
Buscaba el porqué de su existencia.
¿Qué sentido el de sus árboles?
¿Qué sentido el de sus matorrales?
¿Qué sentido el de todos sus seres?
Nada le daba la respuesta.
Y de repente, algo ocurrió.
Un destello de luz en las hojas,
un rayo que atravesó un hueco,
una piedra preciosa saltando al vacío,
una cascada de cristal en el seno del bosque.
Y la floresta lo supo.
Y el sueño llegó a su fin.
Un nuevo sueño comenzó.
En el no había preguntas,
sólo un recuerdo soñado,
un sueño recordado.

Nauta

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