Sueños de Eternidad

XXVII (27)

El viento acariciaba los sauces,
murmullo de un río en la noche,
estrella fugaz que caía a la tierra.
¿Quién vería las primeras estrellas?
¿Quién se interrogaría por ellas primero?
Un suspiro y un lamento,
unas preguntas sin respuesta,
un amor a un sueño.
La paz se respiraba por primera vez,
¿habría llegado el último día?
No, solamente existía desde siempre.
Buscaré un lugar como aquel bajo la luna,
buscaré un lugar de paz eterna,
buscaré allí mi última esperanza:
la infinitud.

Nauta

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