Sucesivas notas de una triste melodía,
lánguidos acordes de una misma tonada,
repetidos sin fin,
eternamente.
Sonidos en el silencio de una mente
deseosos de salir volando:
cantados, sentidos, amados,
buscando
una respuesta sin palabras,
una lágrima en el rostro,
una inspiración profunda,
un suspiro prolongado.
Y los dedos fluyen ágiles,
y el espíritu no piensa,
y el espíritu sólo siente,
que la música y él son uno,
que ella y el músico son uno
en un instante eterno.
Nauta
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