Sueños de Eternidad

LXVII (67)

Sucesivas notas de una triste melodía,
lánguidos acordes de una misma tonada,
repetidos sin fin,
eternamente.
Sonidos en el silencio de una mente
deseosos de salir volando:
cantados, sentidos, amados,
buscando
una respuesta sin palabras,
una lágrima en el rostro,
una inspiración profunda,
un suspiro prolongado.
Y los dedos fluyen ágiles,
y el espíritu no piensa,
y el espíritu sólo siente,
que la música y él son uno,
que ella y el músico son uno
en un instante eterno.

Nauta

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