Sueños de Eternidad

LXIV (64)

Un camino a través de un páramo
de árboles secos, viejos, olvidados;
de vientos fríos y áridos;
de hierbas amarillas.
Tierra desolada y yerma
abandonada de los anhelos;
campos plomizos;
estepas de sueños cortados;
desiertos de deseos
muertos por arañas negras.
Sin embargo,
en este terreno de ilusiones secadas
el sol brilla en su cénit
calentando la mano sobre el brazo
de los viejos compañeros.

Nauta

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