Sueños de Eternidad

LXX (70)

Crucé una barrera sin saberlo
y ahora no puedo volver;
sin embargo, no quiero hacerlo.
Me advirtieron del peligro
pero no quise escucharlo
y ahora el regreso no es posible.
Pero...
merecía la pena arriesgarse,
merecía la pena seguir adelante,
merecía la pena llegar al horizonte,
merecía la pena olvidar el pasado,
merecía la pena no mirar atrás.
Y ahora no encuentro la luz,
una luz que me guió hasta aquí;
fuego fatuo desaparecido en la noche.
Pero la senda continúa
y mis pasos no se detendrán
pues no hay límites tras los límites
sino un nuevo horizonte
que, quizá, sea el mismo.

Nauta

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