Sueños de Eternidad

CDXXX (430)

Suenan las doce;
vagabundo mora
por calles desiertas
deteniéndose en silencio
en cada esquina,
demorando su mano
sobre la piedra gastada
que retiene su huella.
Cada cuarto que pasa
su voz se escucha
en lamento silencioso
desde lo más alto,
susurrando su secreto
a aquellos que no miran
buscando su olvido
no dándose cuenta
de su memoria eterna.
Suena la una.
La noche me llama.

Nauta

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