Sueños de Eternidad

CDLXXVIII (478)

Esta mañana
mis labios han buscado
tu rostro suave,
ese rostro hermoso
que nunca he tocado.
En la penumbra
he trazado con los dedos
las líneas dulces
de los sueños blancos,
de los días perfectos.
Mas todo queda
en el aire frío
desvaneciéndose
en la luz del día
como ocurre siempre.

Nauta

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