En tus huecos secretos,
se adivinan las miradas
de los hijos del viento,
de las damas de las hojas,
perdidos para el mundo
por mortales ignorantes.
En tus graves silencios,
se escuchan las voces
de los señores del cielo,
de las hijas de las aguas,
olvidados por aquellos
que sólo ven el polvo.
Refugio de los sueños,
háblame como tú sabes
y enséñame lo perdido
para que no se olvide.
Nauta
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