Sueños de Eternidad

DCCCLXXXIX (889)

La tarde declina
bajo los árboles dormidos
en la luz dorada
de dulces recuerdos,
de tranquilos presentes,
de feéricos secretos.
Descubro en el aire
los aromas térreos
que me hablan
de lejanas memorias,
de etéreos sueños,
de futuros anhelos.
Y las palabras resuenan
rescatando del vacío
las locas ideas,
los serenos pensamientos,
los sabios versos.

Nauta

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