Sueños de Eternidad

CMLXXV (975)

El sol oculto,
el gran auriga sagrado
alimenta su corceles,
el barco ha llegado a puerto.
La brisa suave
susurra a los mortales
que la puerta está abierta
aunque sólo un momento.
En el gran telar
a la luz del encanto
los colores suavizados
de la magia vibrante.
El mago sonríe
apoyado en su vara:
no todo es misterio,
no todo es ciencia.

Nauta

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