Recostados,
entre las almohadas
de un discreto cuarto
en la inmensa urbe.
Sonrientes,
pasando páginas
que cuentan historias
vertidas desde el alma.
Dulcemente
las manos acarician
una hoja de papel,
la suavidad de un rostro.
Íntimo,
una tarde desaparece
dejando un instante
para el tiempo eterno.
Nauta
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