Subir.
Escaleras.
Las llaves giran en la mano.
La puerta se abre.
Entrar.
Un perchero.
El pasillo sin silencio.
Mas no con palabras.
Abrir.
Ropa cómoda.
Una cocina tan vacía
y el recuerdo asalta:
en cualquier objeto
que tus manos pequeñas
alcanzaron con su magia,
tu dulce memoria
aparece y borra
la tristeza cotidiana.
Nauta
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