NAVEGANTES DE LA PLUMA

Nº 0 - SEPTIEMBRE 1994

He pasado unos día en el campamento
del Fin.
Estábamos moviéndonos, estábamos muertos
y soñamos beber en el río
de la resurrección.
Momento decisivo y crítico.
La Muerte se tiende a nuestro pies.
Es astuta y tiene un fuerte carácter,
su desfile es suave, eficaz,
de voz blanca... está ávida
de poseer tu obsceno fallecimiento.

Sabes
estoy cansado
de los vivos
y de los muertos.

Miguel Ángel Benedicto


MAÑANA DE DOMINGO

Entre rosas y luvia han corrido mis pies.
La lluvia empapaba mi pelo, pero no importaba,
me gustaba el contacto de las gotas al deslizarse
por mi cara harta de humos.
Ajenos al barro mis pies han penetrado
en el campo lleno de rosas: blancas, rojas amarillas...
Era tanto color, en contraste con el cielo gris
y las hojas huidas del otoño.
Pasé mi cara por su pétalos
buscando su suavidad.
La lluvia seguía cayendo, llenando el aire de aroma
a tierra húmeda y agradecida.
Las campanas de la Cartuja sonaban
y la lluvia y las rosas hacían que mi cuerpo y espíritu
se inflasen de paz.
Hubiese querido saltar de alegría, salir al camino,
bordeado de árboles, y danzar al cielo.
Si el odio se perdiese, si las guerras terminasen...
Dales rosas, dales lluvia y dancemos, dancemos al cielo.

Gema Martínez


VI

Quizá... algún día... volveré...
Volveré sobre mis pasos, esperando encontrar algo que ya pasó.
Volveré y trataré de recuperar el tiempo perdido.
Pero el tiempo no perdona,
quizá, algún otro loco, antiguo compañero, vuelva sobre sus pasos
y entonces creeremos que el tiempo no se ha perdido.
Pero no será mas que una vaga ilusión.
Quizá no deberíamos mirar al pasado,
pero nos gusta demasiado la melancolía.
Pero... ¿qué es la melancolía?
Quizá... la triste legaña de los ojos del tiempo.
Por eso persiste tanto, porque sólo él se la puede quitar.
¿Creeremos algún día que el tiempo vivido lo es en verdad?
Algún día, todos volveremos de donde vinimos,
y ese día, habremos vencido al tiempo.
Pero... ¿qué es el tiempo?
Sabemos que discurre a lo largo de un bosque llamado vida,
pero que lo supera por delante y por detrás.
Quizá... el tiempo no exista...
y no sea más que la ilusión de un sueño...

Nauta


LA BATALLA

Cuando comienza la batalla
todos empiezan a temblar.
Los soldados desenfundan sus espadas
y se lanzan a matar.
Entre el galopar de los caballos
y el entrechoque de las espadas,
se oye una voz que grita con desesperación:
"Por Anthar, al ataque, mis valientes,
que esos bárbaros sepan con quien se meten".
Entre estruendos y cuerpos sangrientos
se oye una voz que grita suplicando
por su vida sin valor.
La batalla ha terminado
y lo único que ha quedado
son cuerpos mutilados y destrozados.
Lo que antes era vida, ahora es muerte,
pero entre una nube de polvo y destrucción
se levanta un cuerpo con mucha suerte.
Otro pobre desgraciado ha evitado el golpe
del siniestro mandoble, que iba dirigido
a este cuerpo ahora ambulante.
Mientras mira a su alrededor
piensa con preocupación
si no hubiera sido posible
resolver sus diferencias
de una forma más simple.
Pero no, sus jefes dijeron: "A la guerra".
Y ahora, mientras contempla con tristeza
lo que una vez fueron sus camaradas,
sabe que nunca más volverá
a empuñar una simple daga.

Ángel J. Lara


PUZZLE

Empiezo a chamuscarme,
no me doy cuenta.
Salvajismo y libertinaje
no es nada de coraje.
Permeditación y alevosía,
también un trozo de queso.
Entonación no muy grave,
explosión no muy profunda,
extremismo retardado,
asfixia deseperante,
supremacía non grata,
tercio norte despejado,
suposiciones deshonestas,
folklore urbano,
mierda de ciudad.
Los ideales ya no existen,
hipócritas como Sabina,
quemados como Chema,
programas educativos...
Todo destructivo.
En definitiva,
dar por el culo
y cobrar factura,
no es monotonía
sino práctica habitual.
No existe ni revolución,
tampoco constitución,
solamente hipócritas
y bocazas para completar
este puzzle de nunca acabar.

Javier Vintanel


Callaré,
si mis dientes
afilan palabras amargas
y cerraré
mis ojos
si ves en ellos
acoso y reproches;
pero mi corazón
caliente y helado,
pétreo y blando,
abrirá sus puertas
al cielo
y gritará
hasta los más recónditos lugares
de mi infierno
y gritará
con amargo llanto
y elevará
lúgubre llanto
de tardes solitarias,
de mañanas desiertas
y noches eternas,
oscuras noches
sin tu presencia.
Dirás que esto
no es poesía
y te diré:
la poesía
es un pedazo
de tierra
en manos
de un niño.

José Ángel Guerrero


Las flores de la ilusión,
dibujan su frustación,
en un intento de resolver
su estúpida desesperación.

Y aunque la pasada noche no fue mortal,
el chute le proporcionó
aquel sabor amargo y triunfal.

La niebla todavía se sostiene,
como una soga infinita,
a veces te precipita, pero siempre te ata.

Su último latido no perteneció a nadie,
síncope de su ausencia,
las brumas no desaparecen,
síntoma de demencia.

Con una amnesia causal,
la última jeringuilla cayó rendida
ante ninguna disputa mental.

Alberto Navarro


En la templada luna de la noche,
se refleja el mar estrepitoso
que quebranta el sosiego
porque no osa resistir
su llanto.

Sigiloso, casi inmóvil,
hace amagos para alzar
tu mirada y turbar su furia,
por sentirse ausente,
ajeno a tus pensamientos.

Austero e insistente
mece su anhelo,
suspira impregnado de tu aliento
y enardecido con el aire que respiras,
por ser víctima de tu indiferencia.

Suena el eco confuso de una melodía,
y el mar, cómplice de esa armonía,
oprime su esencia
para calar tu arena,
desnudar tu cuerpo
y embriagarte con su aroma.

Pero es virtuosa
y en su cantar amargo
se condena porque no se percibe
en tu verso,
porque sabe que "Tu Amor"
te ansía al otro lado del océano.

Namaste


Un paso, decliva a una impotencia.
Un atardecer, desvanece ilusiones.
Un paisaje, abre tormentas.
Un beso, vierte mil enemistades.

¿Dónde estáis héroes de la guerra y del amor?
¿Dónde estáis Pizarro y Cyrano y dónde se encuentran
suspiros que se escondían bajo manteles de oro y seda?
¿Dónde estáis héroes de la música y del silencio?
¿Dónde estáis Hëndel y Diógenes y dónde se encuentran
vuestros pensamientos de marfil y platino?

¿Por qué he de vivir si el paraíso se quemo hace tiempo?
¿Por qué he de vivir si mi condena no tiene fin?
¿Por qué he de vivir si mi ignorancia llena mi espíritu?
¿Por qué he de vivir si no hay vida?

Víctor Argüello


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