Algún día, soñaremos
que el sueño es realidad
y despertaremos del letargo
letal de segundos, minutos y horas.Tiempo que transcurre
sin nada pasar,
atravesando la arena,
deprisa, el cristal.Tedio custodiado en tardes
sin palabras ni motivos,
sin merienda de silencios
provocados.Te irás en un tren vacío
y leerás mis poemas
comprendiendo, quizá,
aquello que un día te dije.Te sorprenderá el recuerdo
de aquella tarde de lluvia,
de confesiones gratis
y verdades reprimidas.
La imaginé junto a mí
siempre feliz en mi abrazo;
su mejilla contra el pecho,
su cabello entre mis manos:
rescatada del peligro
por su héroe imaginario.
Pero un ligero temblor
cual final inesperado
me despertó de mi sueño:
me levantó de un gran salto..
Llevo cien noches así:
en penumbra recostado
esperando que Morfeo
la conduzca hasta mis brazos..
Son historias que me cuento
odiseas sin descanso:
películas que imagino
cuando me vence el cansancio..
Son aventuras que nacen
para vencer lo vetado:
una forma de tenerla
en la quietud de mi cuarto..
Ya que a veces se nos niega
bien amar o ser amados
hay que buscar al dormir
lo que de día soñamos..
Pero sé que alguna noche
por algún motivo extraño
la almohada será más densa
el sueño será más largo;
la trama se torcerá
en favor de los villanos
y mis planes fabulosos
uno a uno irán fallando..
Ya no tendré más valor:
me ahuyentarán los disparos
y esa chica tan hermosa
se quedará con el malo..
Es la historia de mi vida:
¿para qué seguir contando?
Recordamos aquellos lejanos tiempos,
cuando el hombre empezaba a caminar.
Eran torpes, primarios, simples,
como cualquier otra bestia de entonces.
Sobrevivir era su único objetivo
y nada sabían de rencores ni recelos.
Vimos sus primeros pasos en esta tierra,
sus intentos por controlar los elementos,
fuimos testigos del abandono de su condición nómada.
Nos alegramos por saber que evolucionaban,
que eran capaces de trabajar la tierra por sí mismos,
mas el tiempo nos demostró que fuimos ingenuos,
porque pensamos que creamos un mundo perfecto
donde no importaba el color de la piel,
donde cada cual era libre de expresar sus ideas.
¿Y si el hombre corriente ya no fuera tan corriente?
Con el tiempo olvidaron quienes los crearon,
creyeron en falsos profetas y en falsos dioses,
y hoy la humanidad ya no existe,
ya no quedan rastros de locura en ningún sitio.
Tampoco existen héroes,
fueron asesinados por sus hermanos.
Ya no queda más que una tierra yerma,
sin vida ni esperanza, sin mañanas que ver.
Creíamos que no podíamos errar,
mas derramamos lágrimas que sonaban a fracaso,
lágrimas que quedarán para siempre en nuestra memoria.
-Tú no eres mi Yoko Ono-
esas palabras me dijiste.
Tienes demasiados problemas.
Sí, ya, tú tampoco eres el jodido John Lennon.
Lisa Germano (Lovesick).Ponyboy te señala y se sonríe
-otro rebelde con patillas-
y tú lo miras reflexivo, ojos bajos
desde tu metro ochenta y tantos
-pareces un mod con esas gafas de pasta-.
Se dirige a ti, te ha aceptado
-yo también escribo– respondes –pero no salvé
a los niños de ningún incendio-.
Sólo tienes la certeza de no ser un héroe,
de caminar siempre por la senda de
las dificultades, viajero solitario
mientras Ponyboy te mira de reojo, divertido
-ya eres uno de los nuestros-
y tú no puedes creerle
melancólico, enamoradizo y triste
sin olvidar la cerveza
mientras observas a esa chica en el bar;
vaqueros anchos y camiseta blanca
eterna niña de Eddie Cochram
que se ilusiona cuando le hablas de Pavese
pues sabe que vendrá la muerte
y NO tendrá tus ojos
porque tu voz, susurro leve,
es dulce
como las cerezas que maduran en Dogenzaka.Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
C. Pavese
Esta noche sólo quiero
dejar actuar al sueño,
olvidarme del presente
y abandonarme en su seno.Atrás quedará el pasado,
atrás quedará aquello
que un día quise olvidar
sin convencer al recuerdo.Llegará el instante ansiado,
ese preciado momento,
en el que ruido y rutina
se conviertan sólo en viento.Y cruzaremos fronteras
y olvidaré ese lamento
que quiere nacer a veces
desde mi voz y mi pecho.En el campo de lo onírico
yo terminaré este verso
que ha surgido de la ausencia,
de un calor que ya no tengo.De aquel que no sé siquiera
si algún día fue certero,
pues ya hemos cruzado el límite
y todo pudo ser sueño.
Es verdad, no me conoces;
para ti soy un extraño:
un recuerdo intermitente
que te asalta cada tanto.
Ignoraste mis anhelos,
mis temores, mis fracasos
y los mares de ternura
que causaron mi naufragio.
Nunca sabrás cuántas veces
estuviste entre mis brazos;
aunque fueran ilusiones
en la soledad de un cuarto.
Cuántas veces te busqué
bajo la luz de mi faro
para llevarte conmigo
a mi mundo imaginario.
Nunca sabrás cuántas tardes
te esperé junto a aquel banco
donde un día comprendí
que te amaba sin descanso.
Cuántos árboles cayeron,
cuántas hojas me arroparon
sin que nunca descubrieran
que tú estabas en mi ocaso.
Nunca sabrás cuántas noches
caminé por el remanso
en el cauce de algún sueño
que me llevase a tu lado.
Cuántas veces me detuve
en mitad del largo tramo
para mirarte afligido
en tu cielo tan lejano.
Con qué dolor constaté,
vencido por el cansancio,
que crecía la distancia
cada vez que daba un paso.
Nunca sabrás si algún día
seré capaz de olvidarlo.
Nunca sabrás cuánto amor
en amor se va quemando.
Contarte secretos
en susurros
que nadie comprenda,
cogerte las manos
para hablarte
sólo con los dedos,
mirarte a los ojos
y perderme
en el aquí y ahora,
tenerte en mis brazos
olvidando
el triste pasado
y amarte,
tan sólo amarte.
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