Sueños de Eternidad

CLXI (161)

Miré al espejo
y grité su maldito nombre
esperando
ahuyentarlo de mis sueños.
Maldije su amistad parásita,
insulté a sus mayores
creyendo que se iría lejos.
Mas quedó
dentro de mí,
demonio poderoso
que domina mis actos.
Quiero tender la trampa
mortífera y letal
contra la que no pueda nada.
La luz llenará mi alma
y el miedo se habrá ido.

Nauta

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