Sueños de Eternidad

CCCXXVIII (328)

En el alma del viento,
el fuego de la estrella
que en su lenta caída
derrama sus regalos.
El aire que se inflama
de todos los poderes
que concede la vida
en su llana largueza.
Sobre la piel siento
una voz que me toca
con dedos tan calientes
como llenos de luz.

Nauta

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