Sueños de Eternidad

CCCLVIII (358)

Mis labios carceleros
apresan las palabras
que quisiera decirte.
Porque amo demasiado
y hablándote, te pierdo,
sólo tengo silencio.
Silencios que destilan
la soledad que bebo
cada día, cada noche.
Y, tú, estás tan cerca
que median los abismos
del olvido y del tiempo.
Quisiera no cruzarlos
que aceptases mi copa
pero tú no la quieres.
Así que bebo triste
el amargo licor
que tú misma has servido.

Nauta

Puedes contactar conmigo en: maese_j@hotmail.com