Sueños de Eternidad

CDXLIX (449)

Tan sólo un dedo
que traza sugerente
las dulces líneas
que tiene tu rostro.
Una breve caricia
de ojos cerrados
siempre tan próxima
como un susurro.
Y una lágrima cae
en la sábana nocturna
esperando tan sólo
el más sencillo abrazo.

Nauta

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