Sueños de Eternidad

DXLIX (549)

La luna asciende
con el color de los huesos,
amarilla de cadáveres
todavía sin rostro.
En sus ojos tristes
advierto los sueños
que profetizan
el hierro que arde.
Su faz avejentada
lo ha visto todo,
me lo cuenta sin palabras
en esta noche fría.
Sus silencios vierten
la verdad en mi alma
y lloro por sus hijos
cuando ella no puede.

Nauta

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