Era mayo,
cuando comenzamos paseos
en jardines escondidos,
cuando estábamos
con las manos siempre unidas
confiando en lo eterno de una hora,
cuando sonreíamos
con una simple mirada
y retábamos a los dioses.
Lo recuerdo ahora
con el calor que viene
y los perfumes de entonces,
con la soledad
de mis pasos en la urbe
que nos vio amarnos,
con el silencio
que vuelve a acompañarme
y tu memoria permanente.
Nauta
Puedes contactar conmigo en: maese_j@hotmail.com