Sueños de Eternidad

CLIX (159)

Ayer metí las flechas en mi aljaba
y salí a los bosques. Descubrí en ellos
una bestia extraña de miembros bellos
que en aquellos lugares paseaba.
Cauteloso creía me acercaba
más quizá vio del metal los destellos
o tal vez se aburría y, los cabellos
al viento, su carrera comenzaba.
Comencé a seguirla, deseando
darle caza, una flecha mi arco usó
mas de él no salió nunca volando
pues cuando mi paso al fin la alcanzó
mi alma no logró terminar matando
con lo que fue la hermosa quien cazó.

Nauta

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