Sueños de Eternidad

DXLIV (544)

La mano recogida
bajo el pecho dormido,
rendido de cansancio
a la sombra del árbol,
olvidado del tiempo
que ahora no pide
esa cuenta maldita
de horas y trabajo.
Un pájaro persigue
los restos diminutos
del pan compartido
como cada paso
y una sonrisa fresca
se solaza tranquila
pensando en ese instante
que da valor a la hora.

Nauta

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