Sueños de Eternidad

DXCIV (594)

Tengo frente a mí
los colores posibles
que Primavera dichosa
ha elegido para sus días.
Rojo intenso de sangre
derramado en el campo
como ofrenda sagrada
sin ningún sacrificio.
Suave naranja perdido
sobre las cortezas blancas
de los árboles que buscan
los rumores de las aguas.
Dorado amarillo
de pequeños leones,
de flores tan sencillas
y de mieses por recoger.
Brillante verde, espléndido,
fruto de las lágrimas vertidas
por la distancia eterna
entre nuestros padres.
Azul intenso de un cielo
completamente amplio
sin límites ni barreras
lleno de esperanza.
Índigo siempre profundo
para aquellos que miran
los horizontes distantes,
los abismos insondables.
Malva caído del crepúsculo
recogido en pétalos pequeños
que me recuerdan que la magia
no siempre se esconde.
Todos los colores nuevos
que quisiera mostrarte
pues no conozco a nadie
que supiera compartirlos.

Nauta

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