Las despedidas son dulces,
con una luz macilenta
en los portales desiertos.
Cuando se miden segundos
en palabras susurradas,
en tranquilos besos quedos.
Mañana no importa ahora
sólo el presente en las manos,
en la piel de las mejillas.
Las despedidas son dulces
cuando es cierto el encuentro
y el adiós no existe.
Nauta
Puedes contactar conmigo en: maese_j@hotmail.com