Dormimos
durante un tiempo indefinido
en la inocencia
perdida de la infancia.
Y despertamos
en un mundo vacío
y sin sentido
olvidado de sí mismo.
Dormimos
en una cama limpia
de rosas blancas
en el jardín del paraíso.
Y despertamos
en la crueldad de la vida
cuando alguien nos dijo:
“Levántate y anda”.
Nauta
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