Y la luz llegó;
atravesó el infinito
y alumbró mis ojos.
Y el fuego ardió;
resurgió de las cenizas
y calentó mis manos.
Y el agua brotó;
manó de la roca
y calmó mi sed.
Y el viento respiró;
sopló desde el cerro
y acarició mi piel.
Pero no sirve de nada,
la verdad está oculta
aunque esté ahí.
Nauta
Puedes contactar conmigo en: maese_j@hotmail.com