El camino termina.
Sólo queda la senda
que indaga en la montaña:
nadie sigue a mi lado.
Atrás están los días
de las victorias fáciles
y de los camaradas.
Unidos rescatamos
a la hermosa princesa
de su torre de olvido
y conquistamos reinos
que no habíamos visto
ni en los sueños felices.
Pero llegaron ellos,
los demonios oscuros;
cobardes, nos vencieron.
Emprendimos un viaje
y algunos prosiguieron
pero no fueron lejos.
Y de nuevo me encuentro
en la ladera roja
marchando a sus entrañas.
El dragón, sólo mío.
Nauta
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