Sueños de Eternidad

DXXXIV (534)

He vuelto solo
donde los niños nos miraban
con sus sonrisas traviesas,
donde el sol de primavera
quemó tu piel blanca.
Al banco vacío
que sostuvo los abrazos,
las caricias que nos dimos,
las miradas cruzadas
llenas de sonrisas.
De aquel parque
donde por primera vez
busqué tus manos suaves,
donde paseábamos
buscando sueños.
Y sigo solo,
nuestro futuro se desvanece
y no encuentro el camino.

Nauta

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