Fleté un barco
con la fuerza
de todos los comienzos.
Planeé las rutas,
elegí un destino
y zarpé sin ningún miedo.
El sol en alto,
el viento en la vela,
los horizontes más cercanos.
Pero llegó,
como otras veces,
la nube de la tormenta.
Oscura,
húmeda,
rizó el agua bajo mis pies.
Y temible,
sin compasión,
ahogó toda esperanza.
Nauta
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