En el viaje,
siento las caricias
de dedos innumerables
que pretenden cogerme
mas no pueden.
Me persiguen
alzando sus manos
al azul infinito
que sonríe afable
a sus intentos.
Y cuando llega
la hora del descanso
me desvanezco en nada
satisfecho de mi hora
que siempre vuelve.
Nauta
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