En tus ojos dulces
me pierdo sin prisas
como en el jardín
en noche de estío.
En tu sonrisa dulce
me siento seguro
como tras la ventana
en invierno frío.
En tu gesto dulce
me acomodo tranquilo
como en el cerro viejo
de mayo cálido.
En tu abrazo dulce
no hay nada, nadie
que pueda dañarme
pues tu luz me protege.
Nauta
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