Sueños de Eternidad

DXII (512)

Regreso, noche fría;
en mis labios, tus labios;
en mis manos, las tuyas;
el calor de tu cuerpo
que aún rodea el mío.
Las calles desiertas,
rápidos mis pasos
para llegar a casa,
respirando todavía
el aroma de tus cabellos.
Y me tumbo en silencio
abrazado a la almohada
y me duermo pensando
que sigues en mis brazos
como hace unos instantes.

Nauta

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