En mi cajón guardo
una aguja e hilo
que cogí en la cesta
que se usa en casa
como costurero.
Muy cerca de ellos,
una pluma hermosa
que encontré ese día
que pude perderme
solo por los cerros.
En las frías noches
hay siempre conmigo
dos mantas de cuadros
aunque no son todas
las que necesito.
Y a veces despierto
en medio de un sueño
y aferro mi espada
tallada en madera
un lejano estío.
Pero no me llama
y temo crecer
sin poder volar
junto a Campanilla
a través del cielo.
Nauta
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