Sueños de Eternidad

DLXXXV (585)

El cielo intenso,
tan intenso que brilla
junto a las hojas
de árboles nacientes
pero no estás.
El viento es limpio,
lleno de aromas
que tañen las cuerdas
invisibles de memoria
pero tú no estás.
La tarde regresa
con luces de mayo,
con los colores puros
que de nuevo descubro:
¿cuándo habrás vuelto?

Nauta

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